La historia de la Pizza Margarita y origen de la receta

La historia de la Pizza Margarita y origen de la receta

En 1889 la pizza todavía no se había transformado en un plato popular o famoso, y normalmente era consumida por las clases bajas como una manera de usar varios ingredientes que de otra forma serían desechados.

Cuenta la leyenda, que en 1889, los reyes de Italia Humberto y Margarita de Saboya pasaban unos días en el palacio napolitano de Capodimonte, pues la reina Margarita se hartó de la comida francesa gourmet, la cual era la consumida por la realeza europea de la época.

La soberana llamó entonces al cocinero más famoso y maestro en el arte de las pizzas de Nápoles, o sea, a Raffaele Esposito, y le pidió que le preparara tres tipos de pizza ya que deseaba probar algo autóctono.

Sin más, el maestro pizzero se puso manos a la masa y cocinó tres pizzas, dos, que eran las más famosas de la ciudad y una tercera, su ultima invención y la que más le gustó fue la que llevaba como ingredientes salsa de tomate, queso mozzarella y albahaca, cuyos colores coincidían, además, con la bandera italiana.

La reina Margarita disfrutó tanto el plato que le ordenó al jefe del servicio de mesa que le mandara una carta a Esposito elogiando sus pizzas y que aún se puede ver hoy en la Pizzería Brandi, afirmando el que estaban deliciosas y entonces, Esposito usó así esta recomendación para que la reina le pusiera el sello real a su pizzería y posteriormente promocionarla y nombró a la pizza preferida por la reina como Pizza Margherita. ​

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Raffaele_Esposito

Esposito no dudó en bautizar a su nueva receta en honor a la reina, cuyo nombre era Margherita (en español, Margarita) y le pidió a cambio que le pusiera el sello real a su pizzería. La historia cuenta que unos días más tarde el chambelán de la reina le envió una nota de agradecimiento que todavía se puede ver hoy día en la Pizzería Brandi, cuyos dueños son descendientes de Esposito.

Tras una investigación en los archivos de Nápoles se puede contrastar esta información. Al parecer, un tal Raffaele Esposito recibió un permiso para poner el sello real a su establecimiento. Ocurrió en 1871 y el local no era una pizzería sino una licorería.

En 1883, el nombre de Esposito aparece otra vez: se casó con la hija de un famoso pizzero, Maria Giovanna Brandi y abrió su propia pizzería llamada “Pizzería de la reina de Italia”. Todo esto tuvo lugar seis años antes de la visita real. Además, si bien es cierto que el firmante de la nota, Camillo Galli, trabajó como chambelán de la reina en Nápoles, los archivos del palacio no tienen registrada una carta de Galli o una misiva a Esposito.

Los puristas dicen que solo hay dos pizzas verdaderas: la Margarita y la Napolitana. La pizzería de Esposito, la “Pizzería de la reina de Italia”, fue comprada eventualmente por los hijos de sus cuñados, los hermanos Brandi. Ellos rebautizaron al restaurante “Pizzería Brandi”, y trataron de devolverle su antigua gloria. Los Brandi decidieron modificar la leyenda y vincularla a su tío. La historia era creíble ya que hasta hace no mucho tiempo el nombre del local era “Pizzería de la reina de Italia”.

En cuanto a la veracidad de la historia no existe una opinión unánime. Los dueños actuales, que no están vinculados a los Brandi, dicen que la carta fue, quizás, escrita por el asistente de Galli. De lo que si no cabe ninguna duda es de que la pizza Margarita es deliciosa, más allá del vínculo que tenga o no con la reina.

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