La Guardia Varega: los escoltas vikingos del emperador del Imperio Bizantino

La Guardia Varega: los escoltas vikingos del emperador del Imperio Bizantino

La Guardia varega fue una unidad de élite del Imperio bizantino entre los siglos X y XIV, cuyos miembros servían como la guardia personal de los emperadores bizantinos.

Los varegos o rus eran vikingos originarios de Suecia que se fueron expandiendo hacia la estepa rusa, o sea, que primero se dedicaron a comerciar con pieles y esclavos, a la piratería y a ser mercenarios; pues más tarde dominaron a las tribus locales y fundaron sus ciudades navegando por ríos y lagos llegaron a tomar contacto con la capital del Imperio Bizantino en el Mediterráneo oriental.

Si bien en un principio comerciaron con Constatinopla, pronto se produjeron rifirrafes con los bizantinos y así en el año 860, estos vikingos suecos asediaron la ciudad, o sea, que así este ataque a una de las urbes más ricas del mundo no tuvo éxito, y sin embargo los varegos causaron un gran impacto por su ferocidad y crueldad.

La palabra ‘varego’ procede así del nórdico antiguo væringi, una combinación de vár («promesa») y gengi («compañero»); es decir, algo así como «compañero jurado».

Sorprendentemente, su desempeño militar y la brutalidad exhibida mientras asolaban Constantinopla así hizo que el Imperio Bizantino contratara a los varegos como mercenarios, o sea, resulta así que unos 400 vikingos participaron en una expedición a la península Itálica y unos 700 en otra a Creta.

Como consecuencia de ello, con el tiempo el buen desempeño de estos nórdicos en apoyo de las tropas bizantinas condujo al siguiente paso: la formación de la Guardia Varega.

En el año 988, diversas revueltas locales forzaron al emperador Basilio II a solicitar pues ayuda al príncipe Vladimir de Kiev, o sea, que gracias a ello el Imperio Bizantino recibió 6.000 rus, y a cambio así Vladimir se convirtió al cristianismo ortodoxo y se desposó con la princesa Ana, hermana de Basilio II.

Poe ello, eliminadas las amenazas, estos soldados nórdicos pasaron a convertirse en la Guardia Varega, un cuerpo de élite para proteger al emperador en todo momento.

Los guardias varegos eran conocidos no sólo por su fiereza, sino por su lealtad, o sea, juraban fidelidad a Constantinopla, no a un emperador concreto, y rara vez cometieron traiciones en un contexto en el que la nobleza local conspiraba continuamente para derrocar al emperador de turno.

Desde finales del siglo X, numerosos nórdicos se dirigieron a Constantinopla a formar parte de la Guardia Varega por el oro y la fama, pues el emperador les concedía un sueldo muy generoso como parte de los botines de guerra y las mejores armas disponibles.

Además, los varegos no sólo debían estar preparados para participar en el combate, sino que además así entre sus utilidades también estaba la de causar una gran impresión con su aspecto físico y también el del rico armamento tanto a súbditos como a extranjeros.

Ganaban tanto dinero que algunos nobles y príncipes vikingos recorrieron miles de kilómetros para ser contratados al servicio del emperador y el más conocido de ellos, Harald III de Noruega.

Después de amasar una gran fortuna, volvían a su tierra natal con una buena cantidad de oro y prestigio, pues esto, naturalmente, provocaba un efecto llamada en los jóvenes escandinavos.

El comportamiento de los varegos también resultaba escandaloso, o sea, las crónicas de la época recogen continuas borracheras en tabernas así como frecuentes visitas a los burdeles y el hipódromo, pues resulta que malas lenguas llamaban a la Guardia Varega los «odres del emperador».

Hasta el siglo XIII, entre 5.000 y 6.000 soldados formaron la Guardia Varega, pues si bien en los primeros tiempos eran nórdicos en su práctica totalidad, con el paso del tiempo sus efectivos se fueron renovando también con mercenarios anglosajones ya que las tropas normandas de Guillermo el Conquistador resulta que se hicieron con el control de Inglaterra, obligando a muchos anglosajones a buscarse así la vida en el extranjero.

Esta unidad de élite combatió contra los avances turcos e incluso contra un ejército cristiano en la Cuarta Cruzada, pero además los varegos defendieron heroicamente las murallas de Constatinopla desde julio de 1203 hasta abril de 1204, rechazando a unos cruzados superiores en número en un exasperante contexto de intrigas palaciegas.

Cuando la ciudad sucumbió finalmente, la barbarie cruzada dejó pues maltrecha para siempre al Imperio Bizantino, o sea, su economía ya no le permitía mantener una unidad de élite tan costosa, por lo que así la Guardia Varega nunca volvió a ser lo mismo en número de efectivos y su última aparición en un campo de batalla tuvo lugar en Pelagonia en 1261.

Hay menciones muy posteriores de anglosajones y nórdicos que formaban parte de la guardia palaciega, e incluso cabe la posibilidad de que esta Guardia Varega reformada existiese hasta la definitiva caída de Constantinopla en manos de los otomanos en 1453.

Los varegos al servicio del Imperio Bizantino tuvieron cuatro funciones principales:

Defensa personal del emperador. Eran la escolta oficial del emperador y lo acompañaban en ceremonias públicas y campañas fuera de la capital.

Defensa de la ciudad de Constantinopla, tanto frente a enemigos exteriores como manteniendo el orden interno, o sea, que custodiaban los puntos más importantes de la ciudad y ejercían de policía secreta así intimidando, torturando y eliminando enemigos políticos del emperador.

Una unidad de infantería pesada de élite. Intervenían en batallas en los momentos críticos, mostrando una fiereza y una valentía sobresalientes donde su última batalla fue la de Pelagonia en 1259.

Causar buena impresión. Los varegos eran así una demostración de fuerza ante la atenta mirada de los diplomáticos extranjeros y los propios súbditos bizantinos.

Los miembros de esta guardia de corps estaban dirigidos por un akolouthos («acólito»), o sea, resulta que este comandante acompañaba permanentemente al emperador, situándose detrás de él en el trono, las ceremonias, etc.

La equipación de esta unidad fue evolucionando con el paso de los siglos, o sea, en sus inicios, resulta que los varegos llegados desde el Rus de Kiev vendrían armados con hachas y escudos redondos, pues quedando los cascos y las espadas al alcance de los más pudientes, pues todos ellos all estar al servicio del emperador, probablemente vestirían a la manera bizantina y de una manera más uniforme.

Fuente: https://barcovikingo.com/historia-vikingos/guardia-varega/

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