Leyenda de la Dama tapada

Leyenda de la Dama tapada

La Dama Tapada era una misteriosa y siniestra mujer que se aparecía a los hombres que caminaban solos por las calles de la ciudad entre la medianoche y las cuatro de la madrugada a pocos metros y de forma casual frente a los hombres que, prendados de su belleza, la seguían.

Era una mujer de esbelta figura y cautivadoras formas, de andar seductor y elegante, rodeada pues de un dulcísimo aroma que dejaba al paso y cubierta en el rostro por un velo que, pese al enigma que entonces representaba, dejaba averiguar gran belleza y juventud tras las sedosas telas.

Como consecuencia de ello, resulta que ningún hombre se le resistía, todos se veían hipnotizados ante la intensa atracción que ejercía aquella mujer, empezando a seguirla sin importar qué tan tímidos fuesen.

La distancia entre ella y el hombre siempre se mantenía igual: nadie se alejaba, por más cobarde que así fuese, y nadie se le acercaba más allá de cierto punto, o sea, de esa forma la Dama Tapada los mantenía hipnotizados por su atracción.

La mujer parecía invitar a que la siguiesen con leves giros de cabeza y miradas fugaces, así como una risa juvenil y tal era el estado de enamoramiento de los hombres que no se daban cuenta de que nadie más podía verla e incluso las personas que se cruzaban de frente con ella parecían ignorarla.

Finalmente, tras mucho andar la dama se detenía y le decía al caballero: Ya me ve usted cómo soy…pues ahora, si quiere seguirme, siga…

Entonces se quitaba el velo y por uno o dos segundos, el rostro de la mujer mostraba una deslumbrante belleza griega: finas y delicadas facciones, piel fresca y sonrosada, ojos de cautivadora hermosura y labios de ardiente sensualidad.

Pero, tras la breve visión, las sombras oscurecían aquel rostro y la mano de la muerte caía sobre ella, o sea , como en acelerada descomposición, reemplazando así la belleza y la juventud por una horrenda calavera emanando un hedor intolerablemente nauseabundo.

Al ver esto, las víctimas quedaban impactadas y morían algunas por el susto, otras por el olor pestilente, o sea, muy pocos sobrevivían, los que fueron calificados por la cultura popular como tunantes y ella luego seguía su camino hasta desaparecer.

Fuente: https://creepypasta.fandom.com/es/wiki/La_dama_tapada

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