Granger Taylor: misteriosa desaparición de un genio

Granger Taylor: misteriosa desaparición de un genio

Granger Taylor nació en 1948, y toda su vida se desarrolló en la isla de Vancouver, en la provincia de la Columbia Británica, Canadá pues era un genio autodidacta.

Su educación formal llegó hasta el octavo grado, pero a pesar de ello, era un prodigio de la mecánica ya que a los 14 años construyó un automóvil de un cilindro, y al poco tiempo ya reparaba pues toda clase de automóviles.

Recuperó una vieja locomotora a vapor abandonada en el bosque, la restauró y echó a andar. Después, localizó un antiguo avión de combate militar, el P-40 Kitty Hawk, lo restauró y vendió a un coleccionista en 1981 por 20.000 dólares.

Además de automóviles, trenes y aviones, Taylor siempre estuvo interesado en construir pues una réplica a “escala real” de un platillo volador, o sea, a finales de la década de 1970, dedicó casi un año a diseñar y construir su propia nave espacial.

Todo el trabajo de soldadura lo hizo en un terreno de sus padres ubicado entonces en las marismas del lago Somenos y la mayoría de las piezas provenían de repuestos que recupero en depósitos de chatarra.

Granger Taylor afirmaba que su interés por el espacio surgió entonces después que un ser extraterrestre lo contactara telepáticamente y a partir de ese momento, el genio autodidacta se obsesionó con descifrar el funcionamiento de las naves espaciales.

También se propuso desarrollar una por cuenta propia, o sea, Taylor vivía embelesado con la idea, aunque jamás buscó ocultar su interés sobre el tema.

Quienes llegaron a conocerlo en esa época, lo referían como un “genio excéntrico”. Además, advertían así que cada tema de conversación con él, inevitablemente se encaminaba a una discusión sobre OVNIs y los extraterrestres.

En relación con ello, tras culminar la construcción de su platillo volador, pasaba horas en el interior y así se sentaba a reflexionar e incluso llegó a dormir en el armatoste.

La nave que Granger Taylor construyó

Robert Keller, uno de sus amigos, reveló durante una entrevista que alguna vez Taylor le dijo que tenía “sueños recurrentes donde los extraterrestres venían a buscarlo”.

Otro de sus conocidos, un hombre llamado Bob Nielson, reveló algo parecido durante una entrevista para un periódico local.

Supuestamente, Taylor iba hasta su platillo volador para “establecer comunicación mental con alguien de otra galaxia”. “No podía verlos”, explicó Nielson. “Sólo le hablaban en su mente”.

El 29 de noviembre de 1980, la obsesión de Granger Taylor se volvió tragedia, o sea, ese día salió de casa de sus padres dejando todas sus posesiones materiales, y nunca lo volvieron a ver. Sin embargo, antes de marcharse escribió una extraña nota dirigida a sus progenitores.

Allí explicaba que se había “ido para viajar a bordo de una nave espacial extraterrestre” y aparentemente, estos seres con los que se comunicaba a través de los sueños le ofrecieron un “viaje para explorar el vasto universo”. Además, Granger Taylor advirtió a sus padres que no se preocuparan por su partida, pues en 42 meses regresaría. Mientras tanto, “les dejaba” todas sus posesiones, pues “no necesitaría usar alguna”.

Al escribir la nota, Taylor alteró el sentido de su mensaje reemplazando la palabra “muerte” por “partida» y extrañamente, en una nota publicada en la época por un periódico local, señalaron que al reverso de la nota escrita a mano se encontraba un mapa.

La nota escrita por Granger Taylor

En dicha ilustración se distinguía el contorno de la montaña Waterloo, un pico situado a unos 30 km de la propiedad de los Taylor y jamás supieron lo que el hombre intentó comunicar con ese mapa.

Granger Taylor nunca regresó, ni inmediatamente, ni después del “viaje” de 42 meses que detalló en su nota, o sea, desapareció sin dejar rastro pese a que su familia y las autoridades de Canadá pasaron meses buscándolo, pero jamás obtuvieron una sola pista sobre su paradero.

No sólo abandonó todas sus posesiones, pues también dejó 10 mil dólares, suponiendo que intentaba comenzar una nueva vida y lo único que faltaba era su camioneta, una Datsun de 1972, o sea, que con la esperanza de que Granger regresaría algún día, sus padres dejaron su habitación intacta.

En marzo de 1986, una cuadrilla de trabajadores forestales localizó lo que podía ser una pista, o sea, en una zona próxima al monte Prevost, no muy lejos del terreno de la familia Taylor, encontraron los restos de un vehículo.

Se trataba de una camioneta Datsun hecha pedazos por una explosión y también se dijo que localizaron huesos en el sitio, y empezaron a especular que podía tratarse de Granger Taylor, o sea, que empezaba a hablarse de que se quitó la vida con una carga de dinamita.

Sin embargo, los informes sobre este hallazgo son algo contradictorios. Por un lado, están pues quienes afirman que la policía identificó entre los restos del vehículo la serie de la camioneta que pertenecía a Taylor. Pero, otros argumentan que se produjo un error sobre los detalles del vehículo. Mientras algunos afirman que Taylor conducía una camioneta “azul pálido”, otros dicen que era “rosa brillante”.

Además, otros reportes abonaron a la confusión sobre si realmente se encontró o no el vehículo, o sea, se llegó a decir que los peritos encontraron “un cráter en el suelo y escombros metálicos incrustados en un árbol cercano”, pero nada que sugiriera que aquello formó parte de algún vehículo.

Independientemente de la realidad, muchos creen que el argumento más sólido en contra de que Taylor se suicidó es la nota que dejó a sus padres.

El joven siempre llevó una buena relación con sus padres, por lo que es difícil imaginarlo tramando un engaño innecesariamente cruel y haciéndolos esperar 42 meses por un regreso que jamás sucedió.

¿Cuál era la lógica detrás de eso? La única explicación razonable es que, en ese viaje para encontrarse con los extraterrestres, su camioneta explotó por accidente.

Es imposible saberlo, ya que ni siquiera la Real Policía Montada de Canadá, que organizó la búsqueda de Taylor y el posterior descubrimiento de los supuestos restos, logró descifrar si los huesos localizados en el sitio del accidente pertenecían al genio desaparecido.

En un artículo publicado por el periódico Montreal Gazette, detallaban que “se localizaron dos fragmentos de hueso en el sitio de la explosión y un patólogo confirmó que pertenecían a un humano”.  

Pero, jamás se confirmó que eran de Granger Taylor, y a pesar de ello la Real Policía Montada de Canadá señaló que trabajaban en la suposición de que pertenecían al hombre desaparecido, pero nunca llegó a confirmarse si se trataba o no de sus restos.

Varias décadas después, muchos siguen insatisfechos por la conclusión del caso. ¿Qué sucedió realmente a Granger Taylor? ¿Un padecimiento mental y la obsesión enfermiza con los platillos voladores lo llevaron a un colapso que terminó en suicidio? ¿Realmente estaba en contacto con seres extraterrestres y además la camioneta destruida no estaba relacionada con su desaparición?

Una nota al margen sobre el misterioso caso, es que la zona dónde sucedió la desaparición no es ajena a los avistamientos de OVNIs.

En la víspera de año nuevo de 1969, una enfermera llamada Doreen Kendall y otras tres colegas entonces reportaron el avistamiento de un OVNI, o sea, la nave con “forma de Saturno” se apareció entonces frente al hospital donde trabajaban y, supuestamente, transportaba dos ocupantes humanoides.

La desaparición de Granger Taylor sigue afligiendo a las personas que dejó atrás, o sea, que no sólo a sus familiares y amigos, sino a todos aquellos que lo consideraban así un mentor y genio de la “antropología mecánica”.

Y según Tyler Hooper, un consultor que investigó la historia del genio para un documental de la CBC en 2019: “si alguien pudiera encontrar una forma de viajar a otro mundo más allá del cosmos, ese habría sido Granger Taylor”.

Fuente: https://marcianosz.com/granger-taylor-desaparicion/

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