El Louvre embrujado: los 3 fantasmas que habitan el museo más famoso del mundo

El Louvre embrujado: los 3 fantasmas que habitan el museo más famoso del mundo

Este edificio, que tiene cerca de 800 años de antigüedad, alberga no solo obras de arte, sino también algunos espíritus que se resisten a abandonar sus salas, o sea, destacan entre ellos 3 fantasmas que aún siguen rondando por allí.

Jean l´Ecorcheur

Fue un carnicero que vivió en el siglo XVI y que trabajaba para la reina Catalina de Médicis, pues resulta que era un hombre cruel y sanguinario, que disfrutaba torturando y desollando a sus víctimas.

La reina lo utilizaba para eliminar a sus enemigos políticos y personales, pero entonces un día decidió que era demasiado peligroso y ordenó entonces su ejecución.

Sin embargo, Jean no se fue al otro mundo sin más, sino que su fantasma se sigue apareciendo por los Jardines de las Tullerías, que forman parte del complejo del Louvre.

Se le reconoce por su atuendo rojo, que le ha valido el sobrenombre de «hombre rojo de las Tullerías» y algunos dicen que se le puede ver caminando entre los árboles, mientras que otros afirman que se le oye susurrar amenazas a los visitantes.

Belphegor

Se trata de una momia egipcia maldita llamada Belphegor, que según la leyenda, fue traída al Louvre en el siglo XIX por un arqueólogo francés que la encontró en una tumba y se dice que tenía una maldición que provocaba desgracias a quien la poseyera o la mirara.

El arqueólogo murió poco después de llegar a París, y la momia fue expuesta en el museo, pues así desde entonces, se dice que Belphegor sale de su sarcófago por las noches y recorre los pasillos del Louvre para ir buscando nuevas víctimas.

Su aspecto es terrorífico: tiene la piel negra y arrugada, los ojos hundidos y los dientes afilados, y resulta que algunos guardias de seguridad han afirmado haberla visto e incluso haber sentido su aliento helado en el cuello.

El soldado Pierre

El tercero es un soldado napoleónico que murió durante la batalla de Waterloo en 1815, o sea, su nombre era Pierre, y era un gran admirador de Napoleón Bonaparte.

Antes de morir, su último deseo fue ver una vez más el retrato de su emperador favorito, que entonces se encontraba en el Louvre. Sin embargo, nunca pudo cumplir su sueño, debido a que falleció en el campo de batalla.

Su espíritu viajó hasta el museo, donde se quedó para siempre, o sea, así se le puede ver en la sala donde está el retrato de Napoleón, vestido con su uniforme azul y blanco. A veces saluda a los visitantes con un gesto militar, y otras veces llora por la derrota de su líder.

Fuente: https://www.grandesmuseos.news/blog/quien-es-jean-l’ecorcheur-el-%22fantasma%22-del-louvre/

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