El caso de R. L. Johannis, que dijo haber sido atacado por extraterrestres

El caso de R. L. Johannis, que dijo haber sido atacado por extraterrestres

Todo ocurrió después de iniciarse la era moderna de los “platillos voladores”, o sea, muy poco después del avistamiento realizado por Kenneth Arnold de nueve brillantes objetos voladores en Monte Rainier (Estados Unidos) el 24 de Junio de 1947.

Johannis, que se hallaba en las proximidades del barranco de Chearso, en Villa Santina, no lejos de Carnia (Italia), pudo observar un objeto con forma de lente de unos 10 metros de ancho que aterrizó a pocos metros de donde él mismo se encontraba donde el metal era rojo y estaba encajado en parte en la grieta de una roca en los Alpes, Italia.

El artista, al acercarse, observó dos seres extraños del tamaño de unos niños que salieron del platillo, que iban vestidos con trajes negros u azul muy oscuro, y de un material aparentemente plástico, un cinturón rojo brillante, mientras que su voluminoso cráneo estaba cubierto por una especie de gorro de baño así a modo de casco.

Su piel era verdosa y sus ojos amarillos también verdosos y rodeados por una especie de anillos redondos y salientes, estos últimos de color púrpura. De boca, sólo tenían una mera rendija que abrían y cerraban constantemente. Sus narices eran rectas, cortadas geométricamente y de gran tamaño. Además, los seres caminaban como robots, llevando los brazos colgando.

Boceto realizado por Johannis de los seres que supuestamente vio aquel 14 de Agosto de 1947.

Debido a la impresión del avistamiento, Johannis se quedó paralizado, todavía pensando entonces que se encontraba ante unos niños y luego contempló que aquellos que en principio parecían niños, tenían ocho dedos en cada mano, cuatro de ellos retráctiles.

Tras un par de minutos, el pintor agitó su mano tratando de comunicarse con ellos. No obstante, uno de los extraterrestres parece que pensó que se encontraba ante una amenaza, colocó pues una mano en su cinturón y este emitió una bocanada de fino humo, o sea, Johannis se vio tirado en el suelo, paralizado y sintiendo como si hubiese recibido una descarga eléctrica.

Ambos seres avanzaron hasta detenerse a unos dos metros del pintor, junto a los materiales de pintura de Johannis, que consiguió rodar sobre su cuerpo hasta ponerse de costado para ver entonces que uno de los seres recogía uno de sus pinceles.

Luego, los seres se alejaron caminando lentamente hacia el platillo que estaba en la grieta de la roca, o sea, tras ello el disco se desenganchó de la piedra y se elevó pues verticalmente hasta unos 4,5 metros de altura donde se mantuvo suspendido en el aire un momento, después se inclinó un poco y salió entonces disparado a gran velocidad en vuelo horizontal.

Después de unas dos horas, Johannis (según su testimonio) recuperó las fuerzas y se sintió pues capaz de caminar de vuelta a su casa. Cabía destacar que el señor Rapuzzi nunca había oído hablar de los platillos voladore y esta experiencia influyó en su producción narrativa posterior.

Tiempo después, L. R. Johannis creó un mundo literario ficticio: «En el centro del universo imaginado por Rapuzzi la idea de que en una época remota, donde hoy se puede observar una banda de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter había un planeta, habitado por una raza muy evolucionado, los Nhors. Explotó debido al abuso de la energía nuclear, practicado por sus habitantes. El hombre en la Tierra derivaría de la fusión de los homínidos neandertales y los sobrevivientes de la raza Nhor, que hicieron una contribución decisiva a la evolución, al mismo tiempo que experimentaron una invasión lenta».

Fuente: https://laexuberanciadehades.wordpress.com/2023/01/27/r-l-johannis-el-caso-del-autor-que-dijo-haber-sido-atacado-por-extraterrestres/

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