Tiberina, la isla que salvó a Roma de la peste

Tiberina, la isla que salvó a Roma de la peste

Cuenta una leyenda que la formación de la isla se originó a causa de la muerte del último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio, o sea, se dice que su cuerpo fue arrojado al río y debido a la acumulación de arena y sedimentos surgió la misma.

A causa del turbio origen del islote, los romanos evitaban acercarse, pues estaba considerado como un lugar de malos augurios y por esta razón, solo los peores criminales eran condenados a pasar allí el resto de sus vidas.

Durante el año 293 a.C. la peste azotó la ciudad de Roma cobrándose más de cinco millones de vidas y dejando el imperio al borde de su fin.

Los quince años que duró esta pandemia de “antonina”, así es como la bautizaron por el emperador pues Marco Aurelio Antonio, los romanos trataron de erradicarla de muchas maneras.

Una de ellas fue honrar a Esculapio, dios de la Medicina, construyendo un hospital en la isla Tiberina y a la vuelta de una de sus expediciones para obtener la estatua del dios que se encontraba en Epidauro, resulta que una serpiente (la forma animal que representaba al dios) salió de la barca en la que se encontraban y se dirigió a la isla, o sea, en aquella época, esto fue una prueba irrefutable de que así debían construir un templo allí.

Cuando se terminó la construcción del templo de Eculapio, milagrosamente la peste dejó de atacar pues a Roma, así que decidieron dar forma de barco a la isla, o sea, alzaron muros y construyeron una especie de proa y popa en las orillas.

Además, levantaron un obelisco en medio para que pareciera un mástil y hoy en día, todavía se pueden ver los restos de los muros, y parte del obelisco se encuentra así en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Fuente: https://www.barcelo.com/guia-turismo/es/italia/roma/que-ver/isla-tiberina/

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