David Livingstone

David Livingstone

David Livingstone fue un médico, explorador y misionero británico, una de las mayores figuras de la historia de la exploración, o sea, mediante observaciones astronómicas, estableció situaciones correctas en la cartografía africana y realizó informes de botánica, geología y zoología.

La fama de Livingstone como explorador y su obsesión por conocer las fuentes del río Nilo se fundaron en la creencia de que si podía resolver ese antiguo misterio, su fama le daría la influencia para acabar con el comercio de esclavos árabe-suajili de África Oriental. 

Las fuentes del Nilo, le dijo a un amigo, son valiosas solo como un medio para abrir mi boca con poder pues entre los hombres. Es este poder [con] el que espero remediar un mal inmenso

Su posterior exploración de la cuenca hidrográfica de África central fue la culminación del período clásico del descubrimiento geográfico europeo y la penetración colonial de África.

Al mismo tiempo, sus viajes misioneros, «desaparición» y eventual muerte en África‍ y además la posterior glorificación como héroe nacional póstumo en 1874‍ condujeron a la fundación así de varias importantes iniciativas misioneras cristianas centroafricanas llevadas a cabo en la era del Reparto de África.​

Livingstone nació el 19 de marzo de 1813 en Blantyre, Escocia en una residencia donde se alojaban los empleados de una fábrica textil, siendo el segundo de los siete hijos de Neil Livingstone y de su esposa Agnes.

Pese a trabajar en la fábrica textil durante 12 horas al día, logró así matricularse en Charing Cross Hospital Medical School de 1838-40 y su padre Neil además enseñaba en una escuela dominical y animaba la idea de hacerlo entrar en el sacerdocio después de Charing Cross.

Leyó extensamente libros sobre teología, viajes y empresas misioneras, pero también le encantaba pues el recorrer el campo en busca de especímenes de animales, plantas y geológicos en las canteras de piedra caliza locales.

Intentó entrar en la escuela de medicina de la Universidad de Glasgow, pero como esta escuela requería cierto nivel de latín, asistió a las clases de latín de Daniel Gallagher, quien después fundó la tercera iglesia católica más antigua de Glasgow, St. Simon’s.

Después entró en la Sociedad Misionera Londinense como misionero en entrenamiento mientras resulta que continuaba sus estudios de medicina y atendía una iglesia en Ongar, Essex.

Livingstone asistió a la escuela de la aldea de Blantyre, junto con los otros pocos niños del molino y que después de leer el llamamiento de Gutzlaff en busca de misioneros médicos para China en 1834, resulta que comenzó a ahorrar dinero para ingresar en la Universidad de Anderson, Glasgow, en 1836, donde estudió griego y teología en la Universidad de Glasgow.​

Para entrar en la escuela de medicina, requería algunos conocimientos de latín, o sea, que recibió clases particulares de un católico local, Daniel Gallagher y poco después, solicitó pues ingresar en la Sociedad Misionera de Londres (LMS) y fue aceptado a condición de recibir formación misionera.

En 1838-40 estudió en la Escuela de Medicina del Hospital de Charing Cross, cuyos cursos abarcaban la práctica médica, la obstetricia y la botánica, pues resulta así que durante este periodo también pasó un tiempo de formación misionera en Londres y en Ongar, Essex, para convertirse en ministro dentro de la Unión Congregacional que servía bajo el LMS.

Las cataratas Victoria

Mientras se formaba bajo el LMS, él y otros estudiantes recibieron así clases de griego, latín, hebreo y de teología del reverendo Richard Cecil., pues finalmente obtuvo el título de Licenciado del Real Colegio de Médicos y Cirujanos de Glasgow, el 16 de noviembre de 1840, y posteriormente fue nombrado Miembro Honorario de la Facultad, el 5 de enero de 1857.​

Convertido ya en teólogo y médico, Livingstone originalmente iba a ser enviado a China, envío que no se pudo cumplir en último momento por la guerra de Opio que se desató en aquel país y entonces debido a ello, aceptó una misión en Ciudad del Cabo, a cargo del misionero escocés Robert Moffat y en 1840, se casó con la hija de Moffat, Mary.

Moffat preparó una expedición para las regiones centrales de África poniendo a Livingstone a cargo que se adentró con William Cotton Oswell en el desierto de Kalahari, descubrió el lago Ngami (1849) y llegó al río Zambeze (1851).

Entre 1852 y 1856 inició un viaje desde el océano Atlántico hasta el Índico, descubriendo entonces el 16 de noviembre de 1855 las cascadas del Zambeze y que Livingstone dio el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina del Reino Unido.

Livingstone se propuso abrir rutas en África para facilitar la labor misionera y la actividad comercial, o sea, considerando para ello la importancia de la navegabilidad del río Zambeze.

Viajó a Inglaterra en busca de ayuda para su proyecto y para editar un libro acerca de sus expediciones, al tiempo que dimitía de la sociedad misionera a la que había pertenecido hasta entonces.

Entre 1858 y 1863 exploró profundamente la zona comprendida entre el lago Nyassa y el Zambeze, pero descubrió que desde los rápidos de Kabrabasa el río se hacía absolutamente innavegable, debido a una serie de cataratas y rápidos en cuya exploración ya había fracasado en su anterior viaje.

Aunque llegaron al lago Malaui, la expedición resultó un fracaso y a principios de 1862 regresaron a la costa para construir un barco de vapor especialmente para este río, pues mientras estaba en construcción murieron su hermano Charles y su esposa Mary, quien falleció el 29 de abril de 1862 de disentería.

Terminado el barco sólo llegaron hasta el río Ruvuma, donde la mayoría de los exploradores desertaron o murieron y de regreso a Inglaterra, en 1864, la expedición al Zambeze fue criticada por los periódicos, lo que provocó que Livingstone tuviera grandes dificultades para conseguir más fondos para continuar con la exploración de África.

En 1865 fue designado por la Royal Geographical Society para buscar el nacimiento del Nilo: si bien entonces la región ya había sido recorrida por varias expediciones dedicadas a este fin en los alrededores de los Lagos Victoria y Alberto, con exploradores reconocidos como fueron Richard Francis Burton, John Hanning Speke y Samuel Baker, Livingstone creía que las fuentes del Nilo se encontraban mucho más al sur.

Esta nueva expedición se inició en marzo de 1866 en la isla de Zanzíbar para adentrarse a continuación en el continente africano, donde descubrió los lagos de Bangweulu y Moero y el río Lualaba, que fue pues erróneamente identificado por Livingstone como el Nilo, cuando realmente es la cabecera del río Congo y posteriormente se encaminó hacia las riberas del lago Tanganica.

A partir de entonces y durante varios años no se supo nada acerca de él, o sea, Livingstone perdió pues completamente el contacto con el mundo exterior durante seis años y estuvo enfermo durante la mayor parte de los últimos cuatro años de su vida.

Una de las cartas de David Livingstone

Sólo una de sus 44 cartas llegó a Zanzíbar y en 2010, su propietario, Peter Beard, puso a disposición del público una carta a Horace Waller que se conserva. Dice así: «Estoy terriblemente enfermo, pero esto es solo para tus propios ojos… Dudo que viva para verte de nuevo…».​

El periódico New York Herald dirigido por James Gordon Bennett, Jr. organizó una expedición de socorro que fue confiada a Henry Morton Stanley, quien el 10 de noviembre de 1871 consiguió encontrar pues a Livingstone en las orillas del citado lago, en la ciudad de Ujiji.

En ese encuentro Stanley supuestamente pronunció su famosa frase: «Doctor Livingstone, supongo», a lo que Livingstone respondió: «Sí», y luego: «Me siento agradecido de estar aquí para darle la bienvenida».

Estas famosas palabras pueden haber sido una invención, ya que Stanley arrancó pues posteriormente las páginas de este encuentro en su diario, o sea, incluso el relato de Livingstone sobre este encuentro así no menciona estas palabras.

Sin embargo, la frase apareció en un editorial del New York Herald del 10 de agosto de 1872, y tanto la Encyclopædia Britannica como el Oxford Dictionary of National Biography la citan sin cuestionar pues su veracidad.

También se afirma que Livingstone le hizo la siguiente alusión: «Stanley, yo he leído la Biblia cuatro veces mientras estaba esperando en Manyuena. Todo lo que soy lo debo a Jesucristo, revelado para mí en su Libro divino. ¡Oh, Stanley, Stanley, aquí está el manantial de la fuerza y del poder que transforman!».

A pesar de las exhortaciones de Stanley, Livingstone estaba decidido a no abandonar África hasta poder completar su misión y entonces decidieron explorar conjuntamente el norte del lago Tanganica, pero así Livingstone no quiso volver a Inglaterra con Stanley, y en marzo de 1872 se separaron en Tabora y luego tomaron caminos diferentes.

Su enfermedad le producía confusión y tenía dificultades de juicio hacia el final de su vida, pese a ello , exploró el Lualaba y, al no encontrar conexiones con el Nilo, volvió al lago Bangweulu y sus pantanos para explorar posibles ríos que fluyeran hacia el norte.

Livingstone prosiguió sus exploraciones hasta que murió el 1 de mayo de 1873, en un pequeño poblado del lago Bangweulu, en Zambia, a causa de la malaria y de una hemorragia interna producida entonces por disentería.

Su cadáver fue conservado en sal y tardó varios meses en ser trasladado hasta llegar a Bagamoyo, en la costa del Índico, luego fue transportado a Inglaterra y enterrado en la abadía de Westminster, pero los africanos enterraron su corazón bajo un árbol porque decían que su corazón estaba en África.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/David_Livingstone

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