La leyenda de la Mona de la Catedral de Jaén

La leyenda de la Mona de la Catedral de Jaén

Según la tradición a finales del siglo XIX unos niños que habían oído de sus mayores el encantamiento maléfico que pesaba sobre la pequeña figura  -lo que  les hacía rehuir este lugar para sus juegos-, por dárselas de valientes, decidieron cierta  tarde bajar hasta la Plaza de San Francisco y pasar bajo la imagen demoníaca de la Mona, ante el estupor de las personas que por allí andaban, pues evitaban tanto mirarla, como pasar cerca de ella.

Desoyeron los niños las asustadas peticiones de aquellas gentes, a las que parecía que les iba en ello pues la propia vida, y primero más retraídos y después más resueltos, pasaron una y otra vez así bajo la adusta silueta  de  aquella  imagen a  la que, una  vez  se hubieron desinhibido totalmente, le proferían  insultos  y gestos soeces.

De vuelta a su barrio, los niños fueron recibidos como héroes por la chiquillería, y sobre todo pues por las niñas, pero enterados sus padres, les recriminaron duramente su actitud y les prohibieron volver por allí.

Días más tarde hicieron una nueva visita a la Plaza en compañía de aquellos que dudaban de su anterior bravura y una vez llegados al  lugar, se pavonearon de su valentía, mientras que algunos de ellos resulta que permanecían un tanto alejados para no verse sometidos a la maldición de la Mona.

Fue entonces cuando el más envalentonado por las miradas de admiración de los que se encontraban así más lejos, hizo alarde de su inconsciencia y tomó varias piedras del suelo, lanzándolas contra la imagen del judío, hasta que una de ellas impactó contra la nariz, mutilándola.

El miedo y admiración se apoderaron de los presentes cuando vieron que, a los pocos minutos, resulta así que aquel niño comenzaba a sudar y a sentir escalofríos y de vuelta a la casa, los padres llamaron pues al médico.

Este le aplicó ungüentos y le dio medicamentos, pero el niño, lejos de mejorar, se convulsionaba así en la  cama entre gritos y cuando amaneció, dejaron de escucharse los gritos, o sea, ahora eran sollozos los que salían de la casa y pertenecán a la madre, viendo el cuerpo sin vida de su hijo. 

Fuente: https://bellaciudaddeluz.blogspot.com/2012/09/leyenda-de-la-mona-de-la-catedral.html

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