Brujas de Villanúa

Brujas de Villanúa

Brujas de Villanúa hace referencia a las mujeres acusadas de brujería en el pueblo aragonés de Villanúa en el siglo XV.

Generalmente, se acusaba de brujería a mujeres que vivían solas y, como reflejan numerosos textos, eran bien conocidas entonces en toda la comarca por las labores con las que sobrevivían: parteras, sanadoras, santiguadoras, concertadoras de junturas de huesos, apañadoras de virgos, abortonas o alcahuetas.

Siempre eran portadoras de mala fama y, sin embargo, a ellas recurrían los vecinos cuando resulta que las necesitaban. Pese al cambio de siglo, en la actualidad, aún sigue habiendo mujeres que se dedican a estos menesteres en estas tierras.

Se hace evidente un foco de brujas en la zona de Villanúa ya que, aparte de Guirandana de Lay, juzgada y ajusticiada en Jaca en 1461 (por ser Villanúa Villa de realengo) y de Narbona Darcal, de Cenarbe, así por el Santo Oficio en Zaragoza en 1498, también fueron así procesadas por brujería y hechicería Juana Sánchez (1575), Juana La Cura (1590) y Montserrat Mayayo (1590).

Cap e bordón de las hechiceras y ponzoñeras de Villanúa, se conoce de ella que vivía en Villanúa pero no su origen si bien por su apellido pudiera ser de origen bearnés, se menciona en el proceso las viñas, o sea, comunes entonces en Villanúa, como sitio donde se celebraban los sabbat o aquelarres, ya que así al «cabrón» le gustaba roer las vides, el molino de harina y la tradición popular habla así también de la Gruta de Las Güixas.

Guirandana fue denunciada por siete hombres de Villanúa y diecisiete testificaron en el proceso donde así corroborando sus hechicerías, a consecuencia de los interrogatorios confesó quienes formaban parte de los aquelarres: Bertrán y Andrea (cónyuges), Peregrina (mujer viuda), Graciana de Beneduges y también su hija Contessa, Sancha Fatás, María mujer de Pes de La Cura y la propia madre de Guirandana, Vicenta.

El 12 de marzo de 1461 comienza en Jaca el procedimiento contra Guirandana acusada así de «pessima, homicida, fetillera, ponzoñera» y de horrendos crímenes inspirados por el diablo; acuden así entonces como acusadores de Villanúa: Joan Blas de Acín, Sancho Latorre, Sancho d’Acín, Esteban de Osan, Sancho Bescós, Sancho Callizo y Rodrigo Lacambra y el lugarteniente de justicia de Jaca ordena su busca y así la captura.

El 13 de marzo de 1461 trasladado el lugarteniente a Villanúa se hizo prisionera a la mujer en nombre del Rey y ese mismo día se estructura su acusación en diez puntos:

  • De que en noviembre de 1460 en el molino de Villanúa había dado «yerbas mortíferas» y causado la muerte de Inés de once años e hija de Blas de Acín.
  • También de la muerte de Sancha hija de Sancho Latorre en unas viñas que estaban cerca de Villanúa en septiembre de 1460, también por hierbas mortíferas.
  • De la muerte en marzo de 1460 de Bertrana mujer de Rodrigo Lacambra y por la que sentía así pues animadversión por no haberle prestado un kafiz de trigo, a la que echó unos polvos mientras estaba tejiendo.
  • Muerte en enero de 1461 de Gracica nieta de Sancho Acín, uno de los acusadores y a la que dio así veneno cuando pasaba por la puerta de la casa de Guirindana. De María, hija de Esteban d’Osan en enero de 1461, de Sancha Ximénez mujer de Sancho Bescós en mayo de 1458, de Blasquico Callizo hijo de Sancho Callizo en septiembre de 1457.
  • Y además acusada por diecisiete vecinos de mala, perversa, ponzoñera y mujer de mala fama así en Villanúa y ahí donde había noticia de ella.

El fiscal solicitó la condena, que fuese quemada y que pagara las costas procesales, solicitándose pues el embargo de sus bienes para ello.

El 13 y el 14 de marzo de 1461 Guirandana fue interrogada por el lugarteniente de Jaca, ella negó todas las acusaciones y dijo que prometió por Dios proteger a las enfermas y en especial a tres de las que se la acusaba de matar, denunció en su interrogatorio a aquellas que la acompañaban en sus aquelarres y de que las pociones las hacían en casa de Graciana «La Gaya» y de Pelegrina y que el inductor de todas sus malas acciones era el diablo.

El 24 de marzo se la vuelve a interrogar y ésta encomendó su alma a Dios y a la Virgen María, pues tras ello el fiscal ofreció tasación de cuentas que ascendieron a 83 sueldos, 4 dineros y 15 florines; y entonces Guirandana pereció quemada en la ciudad de Jaca.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Brujas_de_Villan%C3%BAa

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